Descubre los beneficios de Thermolime
Térmica
Su curva de lambda comprendida entre 0,032 y 0,049 W/m.k para temperaturas de uso entre -5 °C y 50 °C y su condición mineral lo convierten en un excelente aislante térmico inalterable ante cambios bruscos de temperaturas. Su elevada inercia térmica y alta capacidad calorífica le permiten actuar como regulador térmico y conservar la temperatura más estable de los materiales que reviste, anulando la diferencia térmica de los mismos y disminuyendo el riesgo de fisuras de los revestimientos provocadas por los esfuerzos higrotérmicos.
Alta hidrofugación
Su bajo coeficiente de absorción de agua 0,05 kg /(m2·min0,5) y su aerogel de sílice alta permeabilidad al vapor (μ≤3) hacen que se mantenga seco y conserve sus propiedades aislantes de por vida.
Transpirable (m ≤3)
Su estructura microporosa le permite ser permeable al vapor de agua, lo que, además de la evaporación de humedades provenientes de los soportes, permite cambios gaseosos entre el interior y el exterior del edificio, por lo que los muros de la vivienda respiran y se evitan condensaciones.
Acústica
Thermolime es un material con elasticidad y estructura microcavernosa, lo que destaca, entre otros, por sus cualidades de insonorización mediante absorción acústica reduciendo la transmisión del sonido de una habitación a otra, atenuando los sonidos exteriores, disminuyendo ecos y reverberaciones y, en definitiva, mejorando las condiciones acústicas de las edificaciones.
Deformabilidad
Su alta deformabilidad permite ligeros movimientos del soporte sin provocar agrietamientos y se adapta a los movimientos de lo construido, ya sea antiguo o nuevo. Su bajo módulo de elasticidad dinámico de ≤ 450 Mpa y una excelente relación entre la resistencia a flexión (0,6 N/mm2) y compresión (0,8 N/mm2) favorecen la “elasticidad” y garantizan la ausencia de fisuras en el revoco. Además, su coeficiente de dilatación térmica ≤ 15 μm/m oC (para temperaturas de -20 °C y 60 °C) le permite revestir grandes superficies sin juntas.
Estabilidad
Es compatible con los métodos de edificación y materiales antiguos y actuales desde los puntos de vista químico, estructural y mecánico, adoptando un comportamiento armónico con el de otros materiales como la piedra, la cerámica, el hormigón, el barro, etc.